Desde nuestra niñez hemos estado escuchando sobre el problema del transporte públicos en República Dominicana y las diferentes vicisitudes que este ha ocasionado a nuestra clase obrera, no solo por el mal estado de los vehículos que participan en este sistema, también está el mal trato dado por parte de los conductores de estas unidades a los que a diario nos vemos obligados a hacer uso de este servicio y es que cuando abordamos una de estas unidades no tenemos la certeza de llegar en buen estado a nuestro centro laboral o a nuestro hogar, son tantas las vejaciones que si no nos maltratan lo físico, nos lastiman lo moral.
Ahora bien, lo mejor de todo, es que estos mal llamados padres de familia han conseguido quienes sindicalicen toda su ignorancia, necesidad y resentimiento social en los mal llamados Sindicatos del transporte, estos genios han extraído a lo antes mencionado un gran provecho económicos y político, pero, no para usarlo en beneficio de los congregados o en el mejoramiento del sistema, nooo, los presidentes de estos gremios han acumulado fortuna que en países organizados por no poder explicar el origen de la misma estarían presos y son estos los que hoy pretenden le sea condonada una deuda de más de 400 millones de pesos la cual pagará como siempre el pueblo, pero, ¿En donde están esos autobuses? Esos autobuses trabajan todos los días, ¿Donde está el dinero generado? ¿Seguirá los partidos políticos beneficiando con el dinero del pueblo a los gremios que le apoyen? ¿Por cuánto tiempo más toleran los empresarios las perdidas horas trabajo que las tardanzas representan? ¿Cuando tendremos un gobierno que nos aumente el salario con un buen sistema de transporte?







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